Rupturas del Tendón de Aquiles

La ruptura del Tendón de Aquiles es una lesión grave que debe ser diagnosticada y tratada tan pronto como sea posible, ya que es un tendón imprescindible para la marcha y el salto.

Cuando el tendón se rompe el paciente nota un chasquido y que a menudo se escucha.

Clásicamente, la ruptura de la de Aquiles se produce por una contracción “violenta” y repentina del músculo de la pantorrilla,  asociándose comúnmente con los deportes (tenis, padel, futbol, carrera), pero puede ocurrir como resultado de un tropiezo, caída o incluso un traspiés. En raras ocasiones, puede ocurrir espontáneamente.

En ocasiones el diagnóstico puede pasar desapercibido como un esguince. Sin embargo, un especialista experto en pie y tobillo hará un diagnóstico certero basado en los síntomas y la exploración. Para la confirmación diagnóstica se puede usar la Ecografía o la Resonancia Magnética.

Un tendón roto puede ser tratado conservadoramente con inmovilización y fisioterapia. Sin embargo el tratamiento no quirúrgico se asocia con una tasa de re-ruptura mucho más alto que la cirugía. En la actualidad las técnicas de reparación mini-invasivas que habitualmente usamos en nuestro equipo disminuyen los problemas de las cirugías amplias como la tasa de infección.

El período de inmovilización con una bota es de 6 a 8 semanas y se tarda aproximadamente seis meses para volver a la actividad normal.